Las pinturas de Chauvet: El arte desafiando al tiempo. Cave of Forgotten Dreams de Werner Herzog.

Introducción

El 18 de diciembre de 1994, un grupo de espeleólogos, dirigidos por Jean-Marie Chauvet, se encontraban explorando la zona del Pont-d’Arc, sobre el río Ardèche en el sur de Francia. Al investigar una corriente de aire, proveniente de una cueva, hicieron uno de los más grandes descubrimientos de arte prehistórico hasta la fecha. En su interior encontraron pinturas rupestres de 32 mil años de antigüedad, y restos óseos de varios tipos de animales diferentes, como leones, caballos, mamuts y rinocerontes lanudos perfectamente conservados gracias a un derrumbe en la entrada principal hace 20 mil años, lo cual convirtió a la cueva en una cápsula del tiempo. Desde entonces, permanece sellada para su conservación y sólo se puede acceder con un permiso del Ministerio de Cultura Francés.

Cave of Forgotten Dreams

En el 2010, en el festival de cine de Toronto, se estrenó el documental Cave of forgotten dreams o La caverna de los sueños olvidados, escrito, dirigido y narrado por Werner Herzog, quién utiliza su particular estilo para llevar al espectador a un viaje fascinante dentro de la cueva de Chauvet. Debido a limitaciones por lo delicado del lugar, el equipo de filmación consistió en sólo 4 integrantes, pequeñas cámaras y algunas lámparas LED, con los cuales grabaría su documental en tercera dimensión.

Mientras la cámara recorre la cueva, podremos observar como van apareciendo entre las penumbras varias pinturas, de las cuales destacan por su belleza, el panel de los leones y mi favorito, el panel de los caballos. En el piso, encontraremos osamentas de osos, lobos, caballos, hienas e incluso de un águila, pero no de restos humanos. La caverna nunca fue habitada, lo que nos índica su carácter puramente ceremonial.

Después de ver las pinturas a través del lente de Herzog, me percaté de que aún a través de la pantalla, la fuerza de sus trazos era lo suficientemente intensa para conmoverme y transportarme en el tiempo. No puedo ni imaginar las emociones extremas que deben provocar a quienes han tenido el privilegio de observarlas dentro de la cueva. 

Debe haber sido imponente verlas bajo la luz de las antorchas en un mundo donde todo era mágico e incierto, y las imágenes adquirían un carácter divino. Sin embargo, el carácter religioso de las pinturas no se ha perdido, no podemos hacer menos que maravillarnos y reverenciar la obra de aquellos artistas. Estamos recibiendo uno de los mensajes más antigüos en la historia de la humanidad, y es tan claro y poderoso como hace miles de años. En sus delicados, pero firmes trazos, vemos como el arte es eterno y su belleza trasciende el tiempo. 

Como menciona Herzog:

“Al andar por estas grandes cámaras, iluminadas por nuestras luces errantes, a veces nos invadía la extraña, e irracional sensación, de estar perturbando a los hombres paleolíticos en sus trabajos. Nos sentíamos observados.”

Las pinturas de Chauvet son de las obras artísticas más antiguas que se han descubierto, y aún así, la sutileza de sus líneas, el volumen en los sombreados y el manejo de la perspectiva, han hecho dudar a los expertos de arte rupestre sobre su datación. 

Pero al observar formaciones de calcita sobre algunas pinturas, la cual tarda miles de años en formarse y al hacer pruebas de radiocarbono se confirmó que las pinturas habían sido creadas en dos periodos, uno hace 32 o 30 mil años y otro posterior de 27 o 26 mil años atrás. 

A través de la narración de Herzog, se nos presenta la belleza y el misterio de las pinturas prehistóricas, se nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la humanidad y nuestra conexión con el pasado distante. Acompañado de la música de Ernst Reijseger, el director crea una atmósfera inquietante que nos transporta al  interior de la caverna y sus enigmas.

Además de explorar las pinturas, Herzog entrevista a varios expertos, incluidos arqueólogos y científicos, que han estudiado la cueva de Chauvet. A través de estas entrevistas, se abordan cuestiones sobre el significado de las pinturas, las técnicas utilizadas por los artistas prehistóricos y la importancia cultural e histórica de la cueva. Pero también, en su estilo característico, con tomas largas y comentarios inesperados, plantea preguntas filosóficas y hurga dentro de las mentes de los entrevistados, como el arqueólogo Julien Monney, que confesó haber dejado de entrar a la cueva después de unos días, ya que no dejaba de soñar con leones y necesitaba tiempo para asimilar la experiencia.

Conclusiones

Sí te gusta el estilo de Herzog, definitivamente no te puedes perder este filme, pero si te gustan los documentales más convencionales y ortodoxos, tal vez lo encuentres un tanto extravagante. Sin embargo, creo que por el simple hecho de contemplar las pinturas, vale la pena darle un vistazo.

«Cave of Forgotten Dreams«, se destaca por su enfoque poético y reflexivo sobre el arte y la existencia humana. Plantea preguntas filosóficas sobre la relación entre el arte y la eternidad, la fragilidad de la vida humana y la conexión entre las personas a lo largo del tiempo. 

Herzog ofrece una visión única y cautivadora de la cueva de Chauvet y sus tesoros arqueológicos, recordándonos la profunda historia de la creatividad humana y nuestra capacidad para trascender el tiempo a través del arte. 

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