En el 2001, con 30 años y después de ser expulsado de la dirección de PayPal, Elon Musk tuvo más tiempo para volver a perseguir sus sueños de juventud: los vehículos eléctricos y los viajes al espacio.
Al acercarse a la Mars Society en Los Ángeles, se unió a la junta directiva, donó cien mil dólares para construir un simulador de Marte en el desierto y empezó a hacer contactos. El proyecto más importante de la junta consistía en enviar unos cuantos ratones a Marte, Musk tenía objetivos más ambiciosos, pero trató de entusiasmarse por el proyecto, tal vez de esa forma se podría recuperar el interés del público en la exploración espacial.
Al visitar la página WEB de la NASA, se decepcionó al ver que no tenían planes a corto ni mediano plazo para volver a la luna, mucho menos para envíar humanos a Marte. Así que decidió tomar la iniciativa y crear su propio programa espacial.
Lo primero que necesitaba hacer era formar un equipo, así que se acercó al destacado físico e ingeniero aeroespacial, eléctrico y civil, Michael Griffin, que más adelante, en el 2005, se convertiría en administrador de la NASA; después, él le recomendó al ingeniero aeroespacial, Jim Cantrell, quien había trabajado en misiones como el Mars Rover y Mars Ballon, había desarrollado satélites y trabajado en proyectos clasificados para el departamento de defensa de Estados Unidos.
Poco tiempo después, Musk renunció a la Mars Society y creó la “Life to Mars Foundation», comenzó a organizar pequeñas reuniones en salones de hoteles para pensar en nuevos proyectos, después de analizar varios, se inclinaron por la propuesta de envíar un invernadero robotizado a Marte, el cual generaría su propio oxígeno. Colocarían una cámara que transmitiría hacia la tierra y eso ayudaría a capturar la atención del público.
Sin embargo, su presupuesto de 30 millones de dólares no alcanzaba ni siquiera para el lanzamiento de la nave. Así que decidió comprar a los rusos tres misiles balísticos intercontinentales remodelados, para modificarlos y lanzarlos al espacio. En octubre de ese año Musk, Cantrell, Griffin y su amigo de la universidad, el empresario Adeo Ressi, tomaron un vuelo comercial hacia Moscú, para negociar la compra de los misiles.
Las reuniones de negocio rusas iniciaban a las 11 am, con un desayuno en la oficina, bebiendo vodka, comiendo emparedados y embutidos, tomando café y fumando mientras se hablaba de trivialidades. Después de un rato, un ruso se volvió hacía Musk y le preguntó: “¿Que quiere comprar?”, era obvio que no los tomaban en serio y pensaban que no contaban con el dinero suficiente para comprar los misiles.
Como recuerda Cantrell. “Nos miraban como si fuéramos poco dignos de crédito. Uno de sus diseñadores principales nos escupió en los zapatos a mí y a Elon. Pensaba que éramos unos idiotas.”
De acuerdo a los registros de Cantrell, se reunieron dos veces más con los rusos, una en Pasadena, California y la última en febrero de 2002, en Moscú. La tercera reunión se desarrolló como de costumbre, pero Griffin y Musk no tenían paciencia para seguir perdiendo tiempo con los rusos, así que después de haber bebido un par de tragos de vodka Musk preguntó:
- ¿Cuánto costaría un misil?”
- Ocho millones.- Le respondieron.
- Le ofrezco 8 millones por 2. – reviró Musk.
Los rusos ofendidos, rechazaron la oferta y le dieron a entender que no tenía suficiente dinero. En ese momento Musk comprendió que no tenían intenciones de hacer negocios y sólo querían estafarlo. Frustrado y enfurecido abandonó la reunión.
Durante el deprimente y silencioso vuelo de vuelta a Estados Unidos, mientras Cantrell y Griffin, descansaban y bebían unos tragos, Musk, en el asiento de adelante, se la pasaba tecleando en su ordenador portátil, después de un rato se volvió hacia ellos y les mostró una hoja de cálculo y les dijo. “Miren, creo que podemos construir el cohete nosotros mismos”. Cansado y sin humor para las excentricidades de Musk, Cantrell se burló de él; pero Musk le replicó, “No, en serio. He hecho los cálculos”, y le pasó el ordenador, cuando revisaron la pantalla, se dieron cuenta de que el presupuesto incluía datos detallados para construir y lanzar un modesto cohete que podría servir para envíar pequeños satélites e investigaciones al espacio.
Los meses anteriores Musk había estudiado libros como Elementos de Propulsión de Cohetes, Fundamentos de Astrodinámica y Aero Termodinámica de Turbinas de Gas y Propulsión de Cohetes, entre muchos otros, y se había estado asesorando desde enero de ese año con un genio que sería clave en el proyecto, el ingeniero aeroespacial y diseñador de motores para cohetes Tom Mueller. SpaceX acababa de concebirse.
Gracias al incremento en el valor de las acciones de PayPal por los rumores de compra de eBay, la fortuna de Musk había pasado de decenas de millones a centenas de millones. Por lo que en junio de ese año, se fundó la empresa aeroespacial Space Exploration Technologies Corporation, mejor conocida como SpaceX. Un viejo almacén, ubicado en el Segundo, en las afueras de los Ángeles se convertiría en la sede de la empresa.
Mientras el equipo de SpaceX trabajaba en el prototipo del Falcon 1. El primero de febrero de 2003, durante la misión STS-107 de la NASA, el transbordador espacial Columbia se desintegró al reingresar a la atmósfera. Este fue un duro golpe para la agencia espacial, ya que era su segundo accidente fatal con un transbordador, lo que hizo que la NASA programara el retiro gradual de sus transbordadores y dependiera más de la agencia espacial rusa conocida como la Roscosmos y su confiable nave Soyuz para envíar carga y astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Del 2003 al 2009 se realizaron 27 viajes a la EEI, de ellos 11 fueron operados por la NASA y 16 por la Roscosmos. En el año 2011 fueron retirados los transbordadores espaciales norteamericanos y la NASA anunció el proyecto Crew, el cual consistía en contratar vehículos espaciales de empresas privadas para llevar astronautas a la EEI desde suelo norteamericano. Empresas como Blue Origin, Boeing y United Launch Alliance eran las favoritas, sin embargo, aún estaban muy lejos de lograr dicho objetivo. Mientras tanto Estados Unidos acordó un sistema de intercambio para comprar asientos en las naves Soyuz y envíar a sus astronautas a la EEI, por un costo aproximado de 70 millones de dólares por astronauta, lo que le dió a Rusia el monopolio de los viajes a la EEI.
Para ese entonces SpaceX apenas había tenido 2 misiones exitosas con su cohete Falcon 1, las cuales habían salvado a la empresa de caer en la bancarrota. En el 2014, con la anexión de Crimea por Rusia y generando una crisis con Ucrania, Estados Unidos aplicó una serie de sanciones económicas a Rusia, sin embargo, la Roscosmos mantuvo su hegemonía como el único medio para llevar astronautas a la EEI. El 29 de abril de 2014, Dmitry Rogozin, el viceprimer ministro de Rusia se burló de las sanciones en un tweet que decía:
“Después de analizar las sanciones contra nuestra industria espacial, sugiero a los EE. UU. que lleven a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional usando un trampolín,”
Aprovechando la oportunidad Elon Musk publicó los siguientes tweets:
“Parece que este podría ser un buen momento para presentar la nueva nave espacial Dragon Mark 2 en la que SpaceX ha estado trabajando con la NASA. No se necesita trampolín.”
“Presentación el 29 de mayo. Diseño real de la nave Crew Dragon, no una maqueta.
El 29 de mayo en el cuartel general de SpaceX, en Hawthorne, California. Se presentó la nave Dragon Mark 2. La cual destacó por su diseño y sus innovaciones tecnológicas. En octubre de ese mismo año, la nave fue seleccionada por la NASA para llevar astronautas a la EEI dentro del programa de tripulación comercial.
El dominio de Rusia duraría 6 años más, hasta que el 30 de mayo de 2020, la NASA y SpaceX lanzaron la misión Crew Dragon Demo-2, la cual despegó del Centro Espacial John F. Kennedy, con 2 astronautas los cuales se integrarían a la tripulación de la EEI.
Después de la invasión a Ucrania por parte de Rusia el 24 de febrero de 2022, Estados endureció las sanciones contra ese país, a lo que Dmitry Rogozin, ahora como Director General de la Roscosmos hizo el siguiente comentario:
“En una situación como esta, no podemos suministrar a los Estados Unidos los mejores motores de cohetes del mundo. Que vuelen en otra cosa, sus palos de escoba, no sé qué”
Horas después, SpaceX puso en órbita 47 satélites Starlink, Musk publicó el video en Twitter con el siguiente mensaje citando el comentario de Rogozin.
“Palos de escoba americanos”.
Desde entonces los satélites de Starlink se convirtieron en una herramienta indispensable para las comunicaciones civiles y militares durante la guerra en Ucrania
Actualmente SpaceX, se ha convertido en la opción preferida de Estados Unidos para enviar astronautas a la EEI. Desde que empezó a operar la Dragon, hasta marzo de 2023, sólo 3 astronautas del país norteamericano han viajado a la EEI en la Soyuz, mientras que la Dragon ha llevado a 20 y algunos de otras nacionalidades. El precio por asiento en la nave de SpaceX es de unos 55 millones de dólares, sin contar el costo de desarrollo de la nave.
El 14 de diciembre de 2022, la NASA anunció que se habían cancelado dos caminatas espaciales de rutina, ya que la nave espacial de la misión Soyuz MS-22 registraba una fuga de líquido refrigerante, lo cual ponía en riesgo a los astronautas. Roscosmos atribuyó la falla al impacto de un micrometeorito. El principal problema era que en caso de una emergencia en la EEI no sería posible utilizar la Soyuz para evacuarla, lo que dejaría a 3 astronautas sin vehículo de escape.
El 11 de febrero de 2023, la nave de carga rusa Progress, que había llegado en la misión Progress MS-21 y estaba acoplada a la EEI, también comenzó a presentar fuga de líquido refrigerante, lo que puso en duda la confiabilidad actual de las naves rusas.
Los astronautas que han viajado en ambas naves prefieren la Dragon, lo cual no es sorpresa, ya que es lo que uno esperaría en una nave del siglo XXI, más segura, más amplia, más resistente, con pantallas táctiles, mejores computadoras, un elegante diseño interior y la capacidad de volar sin intervención de la tripulación. A pesar de las mejoras en la Soyuz MS, las diferencias son radicales, ya que la Roscosmos sigue atrapada en la tecnología del siglo XX.
Conclusiones
Los conflictos políticos, las sanciones y la falta de inversión en tecnología espacial por parte de Rusia la ponen en una situación complicada, con la nave espacial Boeing Crew en sus pruebas finales, es muy posible que Estados Unidos deje de envíar definitivamente a sus astronautas en la Soyuz.
Actualmente SpaceX lanza una nave Falcon 9 o Falcon Heavy en promedio una vez por semana, con carga o con pasajeros, dándole a la NASA independencia total en el espacio, sin necesidad de hacer negocios con la Roscosmos.
La soberbia y la falta de visión de los funcionarios rusos los hizo desaprovechar años de ventaja, en los que pudieron mejorar su tecnología, ahora en un irónico giro del destino, al ridiculizar a Musk y su equipo hace dos décadas, les dieron la motivación final para fundar SpaceX, hacer historia y vencerlos en la carrera espacial.
